Ya pesan los años, el cansancio y las canas; y sobre todo pesa... la desesperanza de una vejez digna .
Las rutas del aprendizaje son el brevaje que bebemos los maestros añosos con la finalidad de rejuvenecer, competir con los más jóvenes e insertarnos como el hombre biónico un cerebro cibernético.
Nuevos términos, nuevos métodos, nueva tecnología; todo nuevo menos nosotros, los maestros base cinco
que en otros tiempos ya hubiéramos estado jubilados y descansando.
Con esta nueva ley siento que como en el Titanic , el magisterio, poderosa embarcación, se chocó con el sistema corrupto y se hunde sin remedio. Los más viejos moriremos primero por que nuestra edad no nos permite salir a flote ni nadar, los jóvenes lucharán, unos hasta con trajes de buceo, pero al final ninguno vivirá para contar y disfrutar una pensión de jubilación digna .
Como dijo Dolorier: "ser maestro en el Perú es una forma muy hermosa de morir y una forma muy dolorosa de vivir".
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